Hacerse un tatuaje es una decisión muy importante y que conviene pensar muy bien, no en vano te acompañará de por vida. Además de tomar la decisión estando segura de ella y buscando un diseño que nos llene, es fundamental escoger un buen tatuador y un estudio de tatuajes que cuente con las garantías higiénico-sanitarias que garanticen que todo el proceso se desarrolla en un entorno seguro y salubre. Los materiales que se usen han de estar testados y certificados y las agujas y otros materiales perfectamente esterilizados. Una vez hecho el tatuaje, tendrás que cuidarlo con mimo durante unos días. Ten en cuenta que ese precioso dibujo no deja de ser una herida que debes vigilar para evitar infecciones y problemas mayores.  Sigue leyendo porque este post te damos toda la información que necesitas para saber si tu tatuaje está infectado. 

Síntomas de infección en un tatuaje

Las infecciones son uno de los riesgos que debemos combatir cuando nos hacemos un tatuaje. Las agujas que emplean los tatuadores erosionan la piel y convierte el diseño en una herida que, de no recibir los cuidados adecuados, podría ser atacada por bacterias que colonicen la zona y la infecten.  Aplicando los cuidados adecuados, que te detallamos en este post, no tendrás problemas con tu cicatrización pero toma nota de los síntomas de alerta y acude a tu médico si los notas. 
  1. Enrojecimiento e irritación

    Es normal notar la piel alrededor de tu tatuaje ligeramente enrojecida en las primeras horas tras la sesión por la presión y erosión que las agujas han ejercido sobre ella. Si este enrojecimiento no mejora en las primeras 48 horas, empeora y empiezas a ver la piel irritada en zonas más allá del área inicial, podrías tener una infección. Además de la rojez e inflamación puedes notar la zona caliente al tacto.
  2. Fiebre

    El síntoma más frecuente de una infección y el que, normalmente, nos pone sobre la sospecha de que algo no va bien en nuestro cuerpo. La fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro organismo que, cuando se siente atacado por bacterias, eleva la temperatura corporal para plantarles cara. Controla la tuya si sospechas que podrías tener infección.
  3. Dolor

    Es una sensación que puedes experimentar durante las sesiones pero debería desaparecer unas horas después de acabarlas. Si empeora, notas pinchazos y la piel sensible al tacto, no es buena señal.
  4. Hinchazón

    Como en el caso del enrojecimiento y del dolor, la hinchazón propia de haber estado trabajando sobre tu piel mejorará en unas horas siempre que tu tatuaje no esté infectado. Si días después de la sesión la zona está cada vez más inflamada e incluso el diseño parece deformarse, acude a tu médico.
  5. Mal olor

    Como la fiebre, es una de las señales que nuestro organismo envía cuando está siendo atacado por una bacteria y que obliga a consultar con un especialista rápidamente. 
  6. Secreciones

    Los tatuajes pueden desprender tinta en las horas siguientes a la sesión, pero solo eso, tinta. Si compruebas que hay pus, sangre o secreciones viscosas de tonos amarillos o verdes, solicita atención médica rápidamente. 
  7. Grietas o llagas

    Es normal que en los días siguientes a la sesión de tatuado veas que tienes costras sobre tu tatuaje. Nunca debes tocarlas ni mucho menos arrancarlas. Caso distinto es el de las llagas o grietas que aparecen alrededor del diseño tatuado y que pueden evidenciar que hay una infección. 

¿Qué hago si mi tatuaje está infectado?

Lo primero, como es lógico, es que acudas a tu médico para que compruebe que el tatuaje está infectado. Además de recordarte la importancia de cuidar cualquier herida que tengamos en nuestro cuerpo, te prescribirá un antibiótico para acabar con la bacteria que te ha atacado. Es fundamental que tomes el tratamiento completo aunque notes mejoría antes de concluirlo. No hacerlo podría provocar que la infección quede latente y se reproduzca cuando dejes el tratamiento y que tu organismo acabe creando resistencias a los antibióticos.  Además, sigue escrupulosamente las indicaciones que te de el médico. Puede ayudarte:
  • Dejar que la herida respire. ¿Verdad que has oído eso de “deja la herida al aire para que seque mejor”? No es un consejo de abuela, que también, sino un consejo muy lógico ya que las heridas necesitan oxígeno limpio para acelerar la recuperación de la zona. Si tu médico no te indique que tapes la zona, no lo hagas, ¡deja que respire!
  • Usar hielo. Es un estupendo calmante del dolor local y ayuda a reducir la inflamación, la irritación y la sensación de picor. Eso sí, siempre debes aplicarlo envuelto en una trozo de tela bien limpio que actúe como barrera, nunca en contacto directo con la piel o podrías hacerte quemaduras. Tampoco lo mantengas más de 5-10 minutos. Puedes repetir la operación varias veces al día si  notas alivio, pero no tenerlo más de ese tiempo. 
  • Limpiar la herida cuidadosamente. Tendrás que hacerlo al menos tres veces al día y tal y como te indique el médico. Lo habitual es hacerlo con un jabón neutro y agua tibia, limpiando sin arrastrar y secando con una gasa estéril dando pequeños toquecitos sobre la piel. Seguramente notes dolor en los primeros lavados pero no limpiar bien la herida te impedirá recuperarte de la forma adecuada. Si tu médico te indica que apliques una pomada antibiótica, hazlo con la frecuencia que te paute.
Pasados unos días, y siempre que cuides el tatuaje de la forma adecuada, el diseño estará perfecto.

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