Para los amantes de los tatuajes y los que nos dedicamos a ellos, cada diseño es una pequeña obra de arte que requiere tiempo, dedicación, esfuerzo, buenos materiales, experiencia… Porque detrás de cada tattoo se esconden muchas horas no solo dibujándolo sobre tu piel, sino también formándonos para ser profesionales más preparados, buscando las mejores tintas, estudiando métodos de cicatrización más innovadores, diseñando mil y un modelos, pensando en el tuyo… Si tuviésemos que cuantificar cuántas horas de trabajo invertimos en cada diseño ¡serían muchísimas! Y sin embargo nuestro trabajo diario nos ha enseñado que, por desgracia, este esfuerzo no siempre se valora y hay muchos clientes que solo ven un diseño y un precio a cambio que, visto solo como un número, consideran excesivo. 

Los desastres en tatuajes son más frecuentes de lo que pensamos y no son pocos los amigos que vienen a nuestro estudio en busca de asesoramiento y ayuda para arreglar toda clase de desaguisados. Además de buscar la mejor forma de ayudaros con cover ups o propuestas para eliminar vuestros tatuajes, siempre pensamos eso de “lo barato sale caro” y esa experiencia nos ha empujado a escribir este post para explicaros los factores que pueden conllevar que tu tatuaje acabe siendo un desastre. 

Factores que causan desastres en tatuajes

  1. La falta de experiencia del tatuador. No vamos a ponernos estupendos, nadie nace sabiendo y todos los tatuadores necesitamos años de formación y trabajo antes de hacer diseños a la altura de los clientes más exigentes. Pero que todos tengamos que aprender no supone que tengamos que hacerlo sobre “pieles reales”. Para practicar, mejor sobre las mismas superficies que empleaste en los cursos de tatuaje a los que has acudido. Prestarte como conejillo de Indias de ese amigo que está empezando es tu responsabilidad, pero no esperes grandes resultados. Antes de elegir el tatuador que te hará tu diseño, pídele que te enseñe los tatuajes que ha hecho últimamente, cuál es el estilo que mejor le define, comenta tu propuesta para ver cómo puede enriquecerla…
  2. Los materiales. Aunque las autoridades sanitarias son hoy muy estrictas en cuanto a sus normas de higiene y esterilización en los centros de tatuajes, no está de más que te asegures de la procedencia y certificación de los materiales que se usan en tu estudio. No todas las tintas y productos para el cicatrizado de un tatuaje son iguales y tienen mucho que decir en tu tatuaje.
  3. El diseño. Si a la falta de pericia del tatuador y unos materiales de dudosa calidad le sumas un diseño excesivamente ambicioso, el desastre está casi garantizado. Si es tu primer tatuaje, si no estás convencido de lo que quieres o si no confías demasiado en que tu tatuador vaya a hacer un trabajo rozando la perfección, es mejor o que busques otro sitio donde tatuarte o que bajes tus expectativas y te decantes por algo más sencillo. 

Aunque estos sean los factores más importantes para causar desastres en tatuajes, no olvides que la decisión final de dónde y con quién te tatúas la tomas tú y vas a ser tú quien lleve siempre ese diseño sobre tu piel, así que el principal responsable eres tú. ¿Escatimas a la hora de cambiarte de móvil o de coche? Pues piensa que todos esos productos van a pasar por tus manos, los usarás mucho pero antes o después vas a cambiarlos. Sin embargo, un tatuaje estará contigo siempre. Admítenos un consejo y apúntate mejor al “más vale prevenir que curar” que al “lo barato sale caro”. 


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