Son los más sutiles y delicados de cuantos tatuajes hacemos en nuestro estudio. Un tatuaje acuarela se construye a partir de la superposición de veladuras de distintas intensidades de color que crean la sensación de profundidad y simulan el resultado de pintar sobre un lienzo con acuarelas. Parece como si la tinta de nuestro tatuaje se hubiera mezclado con agua –algo que por supuesto no hacemos– y nuestra piel se marcara ligeramente con diferentes colores.

Los distintos tipos de estilo acuarela requieren un cuidado muy especial para asegurarnos de que el resultado es óptimo y se mantiene intacto en nuestra piel durante mucho más tiempo.

Cómo cuidar tu tatuaje acuarela

Durante muchos años se ha señalado que este estilo de tatuaje era más propenso a deteriorarse y que la suavidad de los colores hacía que se perdiera antes el color y el diseño se echase a perder en menos tiempo que en un tatuaje convencional. La actual calidad de las tintas y el perfeccionamiento en la técnica ha conseguido evitar este inconveniente y hoy los tatuajes acuarela son tan duraderos como cualquier otro si sabemos cuidarlo correctamente.

Y es que el mantenimiento y el cuidado durante el proceso de cicatrización es clave para garantizar que nuestro tatuaje se mantenga más tiempo, sobre todo en un tatuaje acuarela.

Un tatuaje no deja de ser una herida abierta y la higiene es la herramienta fundamental para evitar infecciones y mejorar la cicatrización. Limpia tu tatuaje con agua tibia y jabón neutro, sin usar esponjas, al menos dos veces al día y sécalo con una toalla suave sin arrastras, con suaves toquecitos. Además de esta higiene, en Ink Sweet hablamos de dos tipos de cuidados:

1. El apósito curativo. Saniderm es un apósito cicatrizante que recomendamos en nuestro estudio por ser la técnica más sencilla e higiénica, además de la más rápida pues el proceso se completa en solo seis días. Saldrás del estudio con uno colocado sobre tu tatuaje. Retíralo a las 24 horas con mucho cuidado y siempre en la dirección de nacimiento del vello. Aplica una crema regeneradora de la piel, deja que seque al aire durante media hora y lávala con agua tibia y jabón neutro, seca y ponte el segundo apósito. 48 horas después deberás repetir este proceso y colocar el tercer apósito, que no levantarás hasta 72 horas después. Pasados estos tres últimos días, tu tatuaje estará perfectamente cicatrizado y no necesitarás más que usar la crema hidratante que uses habitualmente.

2. La crema y el film. Si no quieres usar Saniderm, puedes recurrir al método de cuidado del tatuaje tradicional. Saldrás del estudio con tu diseño cubierto con una capa de plástico protector para que la sangre coagule y evitar infecciones. Levántalo unas tres horas después, lávalo y aplica una capa generosa de Bepanthol, una crema que ayuda a la cicatrización. Deberás repetir este proceso al menos dos veces al día durante una semana teniendo mucho cuidado con no arañarlo con las uñas, no levantando las costras que aparecerán en tu tatuaje y evita cualquier prenda excesivamente ajustada. Si notas que pasan dos o tres días y tu tatuaje sigue inflamado o supura tinta, consulta con tu tatuador.

Cumpliendo rigurosamente con estos consejos para el cuidado de tu tatuaje acuarela, estará perfecto durante mucho más tiempo. ¡A disfrutarlo!


Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.